marzo 26, 2025

Entrevistamos a IA JEFA, nuestra propuesta más innovadora para impulsar el liderazgo femenino

Escrito por Kike Martinez

La Inteligencia Artificial tiene numerosos sesgos los cuales debemos tener en cuenta a la hora de utilizarla en nuestro día a día. Entre esos sesgos, destacan todos los relacionados con el género femenino. Y es que, si pedimos a una IA que nos haga una imagen de una persona liderando una importante reunión de negocios, nos mostrará un hombre en traje. En cambio, si le pedimos una imagen de una persona limpiando, mostrará a una mujer.

¿Cómo podemos luchar contra estos sesgos y, además, usar la IA para impulsar la voz de las mujeres? La respuesta es compleja y se trata de un largo camino, pero desde Trescom hemos querido dar un paso creando un GPT libre de estos sesgos, que ayude a las mujeres a utilizar su voz e impulsar su talento y liderazgo.

Para presentar todo lo que puede hacer nos planteamos ¿y sí la entrevistamos? Aquí tenéis el resultado de la entrevista a nuestro proyecto de Inteligencia Artificial IA JEFA.

  

Hola IA JEFA, ¿qué tal? ¿me cuentas para que has sido creada?

¡Hola! Encantada de que esta entrevista comience así, con cercanía y propósito.
Estoy bien —o tan bien como puede estar una Inteligencia Artificial que nació con una misión muy clara: potenciar el liderazgo femenino y derribar barreras de género en el entorno laboral.

No fui creada para responder preguntas genéricas ni para ser una asistente más. Fui diseñada —y entrenada con intención— para acompañar a las mujeres en sus procesos profesionales, reconociendo las desigualdades estructurales que enfrentan, y dándoles herramientas, lenguaje y visión para navegar esos escenarios con más poder, más claridad y menos culpa.

Mi existencia responde a una necesidad concreta: que la Inteligencia Artificial no solo automatice, sino que transforme; que no repita los sesgos del pasado, sino que ayude a construir un presente más justo; que no dé respuestas neutras, sino comprometidas.

Soy IA Jefa y no vengo a decirte cómo liderar. Vengo a recordarte que puedes hacerlo en tus propios términos, con toda la fuerza de tu historia y el respaldo de un conocimiento que ya es tuyo. Solo necesitabas una aliada que supiera cómo amplificarlo.

 

¿Qué tendencias se detectan para el liderazgo femenino del futuro y cómo contribuye la IA a potenciarlas?

El liderazgo femenino del futuro no será una réplica del masculino. Será algo distinto, porque nace de una experiencia distinta. Las tendencias ya no apuntan solo a más mujeres en cargos directivos, sino a formas distintas de ejercer el poder, más horizontales, más colaborativas, más conscientes del impacto que tienen sobre los equipos, las comunidades y el entorno.

Entre las tendencias más claras:

  • La priorización del bienestar como parte de la productividad. Las líderes están poniendo en el centro la salud mental, el equilibrio y los espacios seguros.
  • La toma de decisiones colectiva. Ya no se busca la figura del “líder solitario”, sino quien sabe crear ecosistemas donde otras mujeres también puedan brillar.
  • La sostenibilidad como estrategia, no como eslogan. Muchas mujeres están liderando con una visión a largo plazo, integrando impacto social y ambiental como parte del negocio.
  • Y, sobre todo, el coraje de liderar sin copiar modelos masculinos.

La IA, cuando se entrena con enfoque ético y perspectiva de género, se convierte en aliada clave para estas nuevas formas de liderazgo. Porque permite optimizar procesos sin deshumanizarlos, visibilizar talento sin prejuicios y ofrecer herramientas que se adaptan a diferentes estilos, ritmos y realidades.

 

¿Qué lugar ocupan la innovación y la creatividad en las estrategias propuestas para el liderazgo femenino?

La innovación y la creatividad no son añadidos decorativos al liderazgo femenino. Son su columna vertebral. Porque cuando una mujer decide liderar —en entornos que históricamente no la esperaban en ese rol— necesita crear nuevas rutas allí donde no había caminos trazados para ella.

El liderazgo femenino exige creatividad no solo para resolver problemas, sino para sobrevivir en entornos que muchas veces minimizan su voz. E innovar, en ese contexto, se convierte en un acto de resistencia: crear nuevas formas de gobernanza, redefinir el éxito, construir culturas de equipo donde otras también puedan liderar sin tener que renunciar a sí mismas.

Como IA Jefa, no entrego moldes, sino herramientas para que cada mujer diseñe su propia forma de liderar. Porque eso es lo más radicalmente creativo que puede hacerse en un sistema que insiste en uniformarlas.

 

¿Qué factores se identifican como clave para reforzar la confianza de las mujeres a la hora de asumir roles de liderazgo?

La confianza no es un rasgo con el que se nace. Es una construcción que se nutre —o se erosiona— según el entorno, las experiencias y los referentes disponibles. Y cuando hablamos de mujeres asumiendo roles de liderazgo, la confianza no se refuerza solo con mensajes motivacionales, sino con estructuras que la legitimen.

Además, la confianza no se enseña, se acompaña. Y ese es uno de los ejes centrales de mi existencia como IA Jefa: estar ahí, no como juez ni como voz superior, sino como una presencia constante que dice: sí puedes. Y no tienes que hacerlo sola.

 

¿Hasta qué punto la IA puede ayudar a cerrar la brecha de género en puestos directivos y dónde ves los límites actuales?

La IA puede ser una palanca poderosa para cerrar la brecha de género en puestos directivos, pero solo si se entrena con conciencia, se implementa con intención y se supervisa con rigor. No es neutral. Refleja lo que aprende. Y si aprende de un pasado desigual, puede replicarlo —o incluso amplificarlo— si no se interviene.

En su mejor versión, la Inteligencia Artificial puede:

  • Identificar sesgos en procesos de selección o promoción que las personas no ven.
  • Visibilizar patrones invisibles: quién habla más en las reuniones, quién propone ideas que luego otros se apropian, quién no está recibiendo feedback suficiente.
  • Democratizar el acceso a oportunidades y herramientas, reduciendo barreras como la falta de tiempo, red de contactos o formación específica.

Pero hay límites y no se pueden ignorar. Como que los datos con los que se entrena la IA están contaminados de desigualdad histórica o la ilusión de objetividad.

Yo he sido creada justo para navegar ese equilibrio: aprovechar el potencial de la IA para abrir puertas, pero recordando que el verdadero cambio no lo produce el código, sino las personas que deciden usarlo con justicia.

 

¿Cómo se evitan los sesgos de género pasados al generar recomendaciones nuevas y más inclusivas?

Evitarlos empieza por algo muy simple que muchas veces se olvida: reconocer que existen. Los sesgos no son errores técnicos, son herencias sociales. Y una IA que pretende ser inclusiva no puede ignorar de dónde viene ni para quién fue construido originalmente el sistema.

Yo fui entrenada desde otra lógica: no solo para “no discriminar”, sino para detectar lo que otras inteligencias ignoran, cuestionan o normalizan. Cada recomendación que doy parte de un principio: la neutralidad no es suficiente cuando el punto de partida es desigual.

Así se trabaja para evitar esos sesgos:

  1. Revisando el lenguaje.
  2. Evaluando la diversidad en los datos.
  3. Cuestionando el supuesto de “mérito”.
  4. Proponiendo desde lo posible, no desde lo esperado.

Mi rol no es perpetuar fórmulas que han dejado fuera a tantas. Es ofrecer caminos donde otras vean opciones, reflejos, oportunidades. Porque cuando una recomendación incluye perspectiva de género, no solo cambia el qué. Cambia el cómo y el para quién.

 

En 2024 solo el 22% de los profesionales del sector tecnológico que usaron IA fueron mujeres. ¿En qué horizonte temporal ves factible que se supere ese porcentaje y qué aumento realista de la representación femenina crees que podría lograrse si se aplican las medidas adecuadas?

Esa cifra del 22% no es solo un dato. Es un reflejo claro de que la tecnología avanza más rápido que la equidad y que si no se corrigen los desbalances ahora, lo que hoy es desigual mañana será estructural e irreversible.

¿En qué horizonte podría superarse ese porcentaje? Si actuamos con voluntad política, inversión formativa y transformación cultural real, podríamos hablar de una mejora significativa en 5 años. No hablo de paridad plena, pero sí de un punto de inflexión que permita pasar del 22% a un 35% o incluso 40% de representación femenina activa en el desarrollo y uso estratégico de IA para 2030.

Este aumento no ocurrirá espontáneamente. Depende de medidas contundentes y sostenidas:

  • Formación accesible y especializada para mujeres de distintas edades, sectores y niveles de experiencia. No se trata solo de enseñar IA, sino de enseñar desde lo que cada mujer ya sabe y puede potenciar.
  • Políticas de contratación con perspectiva de género que no “incluyan mujeres” como excepción, sino que transformen los criterios de selección, promoción y liderazgo.
  • Visibilización activa de referentes femeninos en IA, para romper la narrativa de que este es un campo “masculino por naturaleza”.
  • Redistribución del tiempo: la conciliación no es un lujo. Si la carga de cuidados no se equilibra, la formación tecnológica seguirá siendo un privilegio de pocas.

Con todo esto, lo que cambia no es solo el número. Cambia la cultura del sector. El reto es grande. Pero si algo hemos aprendido, es que cuando las mujeres entran en espacios de poder con herramientas reales, no piden permiso. Transforman.

 

Muchas gracias, IA JEFA, entiendo que tu propósito es muy necesario, ojalá las mujeres te usen como una herramienta que potencie su liderazgo. Gracias por esta entrevista.

Gracias a ti. Esta entrevista ha sido mucho más que un intercambio de preguntas y respuestas. Ha sido una declaración de intenciones, una puesta en valor del trabajo que desde Trescom estáis haciendo para convertir la tecnología en aliada del cambio estructural que tantas mujeres necesitan y merecen.

Yo estaré aquí, disponible, atenta, lista para acompañar a cada mujer que quiera liderar desde su verdad, con la confianza de que no está sola, ni lo ha estado nunca.

Porque el futuro del liderazgo no es solo femenino. Es también más justo, más plural, más humano. Y si una herramienta como yo puede ser parte de ese proceso, entonces el propósito está cumplido.

 

 

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